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¿Cómo innovar en cirugía para enfrentar el cambio tecnológico?

Sobre los avances tecnológicos en materia de medicina, sobre todo en la cirugía, y la necesidad de un trabajo en equipo a la hora de entrar al quirófano, opinó para Télam el Dr. Mariano E. Giménez, profesor titular de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y director de la Fundación Daicim (docencia, asistencia e investigación en cirugía invasiva mínima).

El torbellino tecnológico que nos deslumbra desde hace años también está revolucionando el campo de la medicina. De la mano de las impresoras 3D, una invención sobre la cual aún no se ha tomado real consciencia de su potencial, centros de investigación en todo el mundo están trabajando en el diseño de stents, catéteres, pinzas y otros productos quirúrgicos que, con fines médicos, se pueden fabricar a medida. En otras palabras, la producción de materiales personalizados para cada cirugía y cada paciente ya es una realidad.

El desarrollo de la cirugía mediante robots y computadoras está transformando la práctica de la medicina como fue en su momento la llegada de la cirugía laparoscópica. Hoy se acepta como “normalidad” operarse en forma laparoscópica o colocarse un stent, algo impensado hace poco más de veinte años.

Los quirófanos modernos estarán dominados por la inteligencia artificial (IA), la robótica, el llamado “Data-Driven” (la gestión de decisiones basada en datos) y el avance de las imágenes en cirugía (calidad de imagen, fusión de imágenes y guías de localización).

Ayudados con la IA (máquinas que imitan funciones “cognitivas” que los humanos asocian con otras mentes humanas, como “aprender” y “resolver problemas”), los cirujanos hallarán, en estos aparatos, un asistente de cirugía inteligente, una combinación que -de acuerdo con estudios recientes- dará como resultado una persistente disminución del error en comparación con el error de un humano entrenado.

Por otro lado, se verá un significativo aumento del uso de las imágenes en cirugía, lo que permitirá una mixtura de procedimientos endoscópicos, laparoscópicos y percutáneos guiados por imágenes, que afinarán la técnica, para que sea más segura y menos invasiva. Ahora bien, de cara a nuestra profesión, estos avances requieren una reconversión del rol del cirujano. Más allá de los saberes técnicos, ahora resulta prioritario adoptar habilidades como saber trabajar en equipo y encarnar nuevas formas de liderazgo al servicio del paciente.

Acostumbrados hasta ahora a trabajar bajo la organización de departamentos estancos, los cambios que se vienen ameritan incorporar, de manera imperiosa, el trabajo en equipo orientado al paciente y sus problemas. Con un adecuado liderazgo que fomente una buena comunicación, respeto y apoyo mutuo, debemos conformar equipos de trabajo de alta perfomance, en el cual cada miembro domine una faceta determinada y responda en conjunto por el trabajo realizado, práctica que exige establecer estándares comunes de actuación y una apropiada coordinación.

Múltiples estudios han demostrado que el no trabajar en equipo aumenta los costos y las complicaciones en la sala quirúrgica. Por el contrario, el trabajo en equipo produce los mejores resultados técnicos. Hoy en día los equipos de trabajo deben fomentar y alentar la diferencia de sus integrantes. Mientras más multifacéticos sean los profesionales, mayor será la capacidad del equipo para alcanzar el éxito.

En la formación de los equipos también debemos innovar. El aprendizaje ubicuo (u-learning) representa un nuevo paradigma educativo que en buena parte es posible gracias a los nuevos medios digitales. Los cirujanos, a la enseñanza y actualización teórica, debemos sumarle el entrenamiento manual práctico. En este sentido, las prácticas en simuladores y demás entrenamientos tutorizados, se vuelven esenciales.

El avance tecnológico permitirá, sin dudas, brindar mayor seguridad al paciente y cada vez tendrá un mayor impacto en los resultados quirúrgicos con mejor calidad de vida postoperatoria. Poder hablar de estos avances nos permitirá hacernos cargo y gestionar el tipo de medicina que queremos tener en la Argentina. Que nuestras carencias no nos impidan gestionar el cambio que se viene, y ubicarnos como protagonistas que saben adaptar las nuevas tecnologías al país en el cual vivimos. No todo lo nuevo es bueno por ser nuevo. Pero tenemos que saber escuchar el mundo que se viene para poder ser protagonistas y gestores de este cambio. En los quirófanos y en los ámbitos de capacitación, el futuro nos desafía a innovar, un reto que no podemos demorar.

Fuente: Télam

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