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¿Innovar para dar el salto o ser austero y vivir tranquilo?

Adox como ejemplo por su eficiente experiencia de evolución e innovación en el mundo empresario. Extracto de la nota: Plata quemada: ¿innovar para dar el salto o ser austero y vivir tranquilos? escrita por Matías Nahuel Castro el 21 de Septiembre 2018.

 


 

La innovación ocupa, cada vez más, un lugar clave en las empresas. Planificar eficazmente la inversión en I+D es el desafío. Cómo repensar la investigación de cara a los negocios sin desperdiciar recursos.

[…] Pero, si de verdad se quiere pasar a una economía del conocimiento, hay que invertir no solo en Conicet sino también en instituciones intermedias y la inversión en desarrollo tiene que pensar si es convertible a un negocio internacional”, reafirma el experto*. En este sentido, Cuesta marca un vicio de la Argentina que complejiza transicionar de una matriz de producción científica a otra. “Algo muy común en América latina desde los 90 es que los ministerios empezaron a incorporar la innovación. Como si ciencia e innovación fueran de la mano y eso es condenar la transferencia al fracaso porque la innovación siempre es transdisciplinar y por lo tanto debe ser interministerial. Es por eso que en el país, a pesar de haber aumentado la inversión en ciencia, la producción de patentes cayó y creció solo la capacidad científica.”

Un caso que intenta seguir esta línea es el de la compañía Adox. La empresa se dedicaba a la importación de productos médicos, pero en 2001, luego de la crisis que golpeó al país y la devaluación del peso, se hizo imposible seguir vendiendo productos de afuera. “Durante 10 años nos vimos empujados a producir las cosas nosotros mismos. Luego, en 2012, iniciamos un espacio de I+D en la compañía pero con gente que también trabajaba en otras áreas”, rememora Javier Viqueira, su presidente. La compañía desarrolló algunos productos innovadores, como un botón antipánico para smartphones, e hizo crecer su espacio de desarrollo dentro de la empresa. La estrategia de trabajo puede ejemplificarse con el caso de su trabajo en conjunto con la Universidad de San Martín.

“Supe que estaban trabajando en una investigación sobre agentes antibacterianos. Hablé con ellos para transformar ese conocimiento en un producto para la industria de limpieza,”

sintetiza el empresario, que junto a ese desarrollo cuenta con otro que realizó junto a varias universidades nacionales, la Ciaa: la primera computadora industrial abierta que incluye un entorno IDE de desarrollo interactivo al estilo aplicación, para su programación en lenguaje C, el soporte de Linux, un entorno de programación en lenguaje tipo PLC, el diseño de un gabinete y los primeros diseños de algunos de sus circuitos integrados. Entre 2007 y 2008, el área de innovación en la compañía se separó y se volvió autónoma porque para ese entonces se autofinanciaba y representaba el 15 por ciento del presupuesto. “Hoy, es nuestro diferencial.”

La localización de los centros de innovación a escala nacional parece ser hacia donde miran los países centrales, con un trabajo estrecho entre Estado y empresa. “En los Estados Unidos e Inglaterra, que tienen una tradición industrial fuerte, desde hace unas décadas deslocalizaron su innovación porque sus empresas son internacionales. Eso las alejó de la transferencia local y por eso formaron centros de innovación intermedios”, explica Stefani. A pesar de no contar todavía con estos centros, los expertos consultados concuerdan en que la Argentina tiene potencial científico para animarse a dar el salto cualitativo de llevar su ciencia a su industria y su comercio. Solo falta dar el gran salto adelante.

 

*Andrés Cuesta, secretario académico de la UADE

 


Leer la nota completa en https://theworldnews.net/ar-news/plata-quemada-innovar-para-dar-el-salto-o-ser-austero-y-vivir-tranquilo

 

 

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